Tienen nombre los cuatro nuevos elementos de la tabla periódica

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Hugo Luis Corso es ingeniero químico, investigador y además docente en el Centro Regional Universitario Bariloche de la UNC.

Los nuevos elementos químicos se incorporaron en diciembre de 2015, pero no tenían denominación. En setenta y cinco años se descubrieron veintiséis. Después del uranio, detectado en 1940, todos los posteriores fueron creados en forma artificial.
Este mes recibieron nombre cuatro nuevos elementos químicos. La Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (Iupac, según sus siglas en inglés) reconoció como válidos los hallazgos en diciembre de 2015 y ahora los denominó según propuestas de sus descubridores.

Se llaman, según indica la Iupac, el 113: Nihonium (Nh) que proviene de la palabra “Nihon”, uno de los modos de nombrar a Japón en su idioma.

El 115 es el Moscovium (Mc) por Moscú. El 117 el Tennessine (Ts) por la región de Tennessee en EE. UU. Estos tres en relación con los lugares donde se realizaron los experimentos que condujeron al descubrimiento.

Y el 118 es el Oganesson (Og), que homenajea al científico Yuri Oganessian, él mismo descubridor de elementos superpesados. Actualmente estos nombres están sujetos a la opinión pública hasta el 8 de noviembre de 2016.

La tabla periódica de los elementos es un registro de todos los átomos que, solos o combinados entre sí, integran la materia que nos compone a nosotros, a los perros, a las lámparas, las montañas, el agua… a todo.

Los átomos contienen en su núcleo partículas llamadas protones, y se acomodan en la tabla según un orden específico relacionado con algunas de sus propiedades. Una de ellas es, justamente, la cantidad de protones que contiene su núcleo, que se denomina número atómico. Así inicia la tabla el Hidrógeno, con número atómico 1.

Claro, la lista sigue, pero ¿cuánto? En 1940 se conocía hasta el uranio, con número atómico 92. Y ya había un elemento obtenido artificialmente, el tecnecio con número atómico 43. Pero que existieran más allá del 92 implicaba que hubiera átomos muy pesados, incapaces de mantenerse estables, radiactivos –como el propio uranio– y de vida media corta (es decir, cuanto más pesado más rápido dejaría de existir).

Sin embargo, ese año, se crearon en forma artificial el neptunio (93) y el plutonio (94), ambos inestables.

Y se siguieron generando en forma artificial hasta el 118, algunos con vida media de miles de años, mientras los más pesados de apenas milisegundos. Los científicos buscan la llamada “isla de la estabilidad”, elementos superpesados que se mantendrían más estables que sus vecinos en la tabla.

La mirada del experto

Nuevos elementos químicos, ¿para qué? Eureka consultó a Hugo Luis Corso, quien es ingeniero químico, investigador del Centro Atómico Bariloche y docente de química en el Centro Regional Universitario Bariloche (Uncoma).

P-Dado que los nuevos elementos se generan en laboratorios, ¿se puede hablar de “descubrimiento”, como indica la Iupac, o de “fabricación”?

R-Está claro que los nuevos elementos “pesados” son producidos artificialmente mediante experimentos, ya que en principio no se los encuentra en la naturaleza.

Se habla de “descubrimiento” cuando pueden ser detectados, además de producidos. En estos experimentos se pueden producir muy pocos átomos de esos elementos, y la confirmación de su existencia se logra si se los puede detectar por algún medio, también experimental.

P-¿Con qué objetivo se busca conocer elementos con vida media tan corta?

R-Yo creo que es fascinante poder agregar nuevos elementos a la Tabla Periódica, lo que se viene haciendo desde que Dmitri Mendeléyev publicó su primera versión en 1869, en la que todavía faltaban elementos que ahora son comunes.

Parece increíble que toda la materia del universo conocido esté formada por menos de 100 clases diferentes de átomos. La idea de poder crear y observar átomos nuevos es de por sí muy atractiva. Y además de la curiosidad y el ansia por ampliar el conocimiento básico, siempre existe el deseo de encontrar nuevos materiales con propiedades desconocidas.

Obviamente, la vida tan corta (de algunos milisegundos) de estos átomos inestables hace que por el momento sea muy difícil cualquier estudio en ese sentido. Además, hay predicciones de la teoría que deben ser contrastadas experimentalmente, como es el caso de la “isla de estabilidad” para ciertos elementos de elevado número atómico.

P-¿Se encontraron en algún lugar del Universo alguno de estos elementos tan pesados?

R-Sabemos que las estrellas son las “fábricas” de casi todos los elementos conocidos. Es probable que en esos “laboratorios espaciales” se puedan producir algunos de estos elementos, pero no tengo noticia de que en algún momento hayan sido detectados.
Ya  cómo se traducen al español?

El nombre en español es solamente una adaptación o traducción del nombre original a nuestro idioma, como por ejemplo el nombre Mendelevium, que deriva a Mendelevio, o Germanium, que se traduce como Germanio.

Fuente: Jordana Dorfman jordanajd@gmail.com – Río Negro 

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