Libres del rechazo

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Bernardo-Stamateas00La vivencia más devastadora que puede tener un ser humano es la experiencia del rechazo.

La vivencia más devastadora que puede tener un ser humano es la experiencia del rechazo. Una persona a quien su padre no quiso o su madre rechazó, generalmente también rechazará todo aquello que llegue a su vida.

Veamos algunas características de las personas que tienen algún tipo de rechazo que no fue sanado:

Sienten bronca hacia los que son reconocidos

Cuando alguien aplaude a otros y ellas pasan desapercibidas, ciertas personas sienten bronca. Esto se debe a que en su corazón hay un rechazo que no está sanado. Por ejemplo, hay quienes dicen: “No hay que idealizar a nadie, ¡no sé por qué lo nombran tanto, si somos todos iguales!”. Esa actitud está expresando un rechazo interior que no fue sanado.

Rechazan al que las trata bien

¿Te pasó alguna vez que le hiciste un bien a alguien y esa persona te maltrató? Quienes son rechazados suelen rechazar a los que los tratan bien, porque, como tienen miedo de que los vuelvan a rechazar, rechazan antes. Asimismo, evitan gente y lugares donde son bien tratados. Si alguien se acerca y les da afecto, siempre terminan criticándolo.

Buscan aprobación

Hay personas que buscan títulos, quieren ser jefe, anhelan liderar un grupo de trabajo, pero lo que en realidad necesitan es ser nombrados, reconocidos públicamente. Estas personas buscan estar en ciertos círculos para poder decir: “Yo soy la mano derecha de tal”. La búsqueda permanente de aprobación es un síntoma del rechazo.

Son sumisas

Cuando una persona se vuelve sumisa es porque fue rechazada. Son personas que constantemente repiten las opiniones y los argumentos de los otros, viven dando examen. Tienen miedo de decir lo que piensan por miedo a ser rechazados.

Joshua Bel era uno de los mejores violinistas del mundo. En una oportunidad se presentó tres días en un teatro de Boston. La entrada para oír al violinista costaba cien euros. Los tres días el teatro se llenó, incluso quedó gente afuera. Frente a semejante éxito, un diario de la ciudad tuvo la idea de contratar a este gran violinista para ser un experimento. Vestido con una remera, botas de vaquero y una gorrita, el hombre tomó su Stradivarius, que sale diez millones de dólares, y se sentó en la calle a tocar piezas maestras durante cuarenta y tres minutos. Mil setenta personas pasaron junto a él, pero solo siete se quedaron a escuchar más de un minuto. Veintisiete personas le dieron dinero al violinista, quien en total recaudó en la funda de su Stradivarius treinta y dos dólares. ¡El mismo virtuoso por el que pagaban cien euros para escucharlo tocar, esta vez no recibió ni un solo aplauso!

No te preocupes por lo que la gente dice; la realidad es que sos un artista con un Stradivarius en la mano, no importa si la gente lo valora o no. Tu fin no es ser aceptado sino alcanzar tus metas. No permitas que nada te detenga, ¡corré tras de tus sueños!

Fuente: Bernardo Stamateas

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