“Si las escuelas tuvieran orquestas, tendríamos una sociedad menos violenta”

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ar-orquesta-estudiantes00Así lo aseguró Andrea Merenzon, reconocida fagotista, gestora cultural y organizadora del programa del 16to. Encuentro Internacional de Orquestas Juveniles. Participarán medio centenar de orquestas, 20 coros y 700 bailarines de distintos países de Latinoamérica.

El 16to. Encuentro Internacional de Orquestas Juveniles (EIOJ) se desarrollará el sábado 22 y el domingo 23 en la Facultad de Derecho con entrada libre y gratuita, y el lunes 24 en el Estadio Luna Park, con la presencia del cantautor chamamecero Antonio Tarragó Ros.

El programa, organizado por la reconocida fagotista y gestora cultural Andrea Merenzon, propone para el sábado y el domingo, desde las 13, presentaciones de 20 minutos de orquestas de distintos puntos del país y de Uruguay, Paraguay, Brasil y Colombia, 50 orquestas y dos coros en la facultad de Figueroa Alcorta 2263.

Además el domingo a la mañana se dictarán clases magistrales y un seminario para directores, ofrecido por los Directores del Teatro Colón y de la Orquesta Sinfónica Nacional, y se incluirá el Musicatorio, un laboratorio musical interactivo en los que se podrá tocar instrumentos de orquesta, habrá juegos musicales y espacios para dibujar, integrados en un circuito de una hora que tendrá recorridos a las 12 y a las 16.30.

En tanto el lunes, el gran cierre será con todos los chicos de las distintas orquestas, bailarines, músicos representantes de orquestas de México, Bolivia y Perú y una veintena de coros en el estadio, cerca de 2.900 personas sobre el escenario de avenida Madero 420 que desmitifican el concepto de que la orquesta sinfónica es sólo para la música clásica.

“Estoy totalmente convencida de que esto visibiliza un concepto. Si todas las escuelas públicas y privadas tuvieran orquestas o cualquier agrupación musical, la sociedad sería menos violenta”, analiza Merenzon, en diálogo con Télam.

ar-orquesta-estudiantesEn tal sentido, profundiza: “Hay investigaciones que demuestran que el estudio de la música a temprana edad desarrolla capacidades intelectuales que se reflejan en otras materias, aprenden a trabajar en equipo, a respetar a la autoridad, es una forma de comunicación para los más tímidos y refuerza el autoestima”.

La popular fagotista, que también está al mando de mega festival anual Iguazú en Concierto auspiciado por el Gobierno de Misiones, donde las orquestas son seleccionadas en base al nivel y se combinan diferentes formaciones, países y géneros en pos del eclecticismo, en el EIOJ participan orquestas de todos los niveles.

“Las orquestas aplican y a la número 50 cerramos la inscripción, no hay condicionamientos. La idea es promover la actividad infanto-juvenil y darle herramientas a los profesionales de cada proyecto para que trabajen todo el año con el objetivo. Queremos que los chicos se entusiasmen, crezcan y hagan un esfuerzo para progresar”, enfatiza Merenzon, quien a los 18 años comenzó a trabajar en el Teatro Colón.

“Muchas orquestas no tienen los recursos para poder costearse los pasajes y los alojamientos porque son entre 40 y 50 personas que deben trasladarse desde el interior. Cuando las orquestas llegan al concierto después de tanto esfuerzo, no transmiten tanta alegría. Todas las orquestas tienen carencias de instrumentos, no tienen apoyo de municipalidades, no tienen partituras ni atriles. Es también cultural”, diferencia sobre las características de ambos festivales.

Además de trabajar como gestora cultural a través de diversos festivales, Merenzon dirige la Fundación para el desarrollo, la cultura y el arte, que tiene un carácter de inclusión social y mediante la cual propone varias actividades y programas de restauración de instrumentos.

“Si bien hay programas sociales en el gobierno, no alcanzan. Hay muchos más chicos que instrumentos. Es como aprender a escribir con una lapicera, uno no puede empezar a escribir si comparte una lapicera con cinco o diez chicos. El chico tiene que tener un instrumento para estudiar en la casa. Hay una carencia importante”, analiza la ganadora del Grammy Latino al Mejor Álbum Clásico en 2005.

En tal sentido, subraya que hay que exigirle mucho al chico de programas sociales: “Se piensa que para que no esté en la calle, mejor lo tenemos en el programa y no lo exigimos mucho, y es lógico si se da lo mismo una cosa que la otra, pero si le exigís y le das una motivación, los chicos son de goma”.

Este costado social de Merenzon comenzó con “la necesidad de que la música tuviera otro objetivo que no fuera solamente satisfacer mi carrera individual. Estuve focalizada en lo colectivo hasta que la política dejó de satisfacerme porque eran muchas horas de discusión bizantina y yo soy de acción”.

Télam: ¿Cuál es tu lectura sobre todos estos años de encuentros?
Andrea Merenzon: Las orquestas se relacionan mucho más de lo que se relacionaban antes, y ahí la tecnología ayuda muchísimo porque todos intercambian direcciones de mail, se prestan y regalan materiales, se hacen amigos y comparten también con orquestas de otros países. La música permite una calidad de vida que de otro modo el chico no tendría y contiene, y en el encuentro se genera eso. Los motiva ver que se pueden lograr resultados mejores y que con esfuerzo se puede progresar. También ofrece la posibilidad de compararse y elevar la vara de la exigencia año tras año.

T: En ediciones anteriores participaron orquestas de la Villa 21 y de la Villa 11-14. Entiendo que, tal vez, para que un chico de clase media o alta se interese no hacen falta muchos estímulos pero ¿cómo generar ese interés en un chico marginado?
AM: Los grupos sociales vulnerables para nosotros son franjas etarias, no sólo niveles socioeconómicos. Hay que generar motivaciones y ofrecer las condiciones básicas. Si ponés chicos de una villa a ensayar en una orquesta, en una sala linda y bien acondicionada, donde no se mueran de calor ni de frío, donde le den una merienda, toquen y los aplaudan, y entre los objetivos incluis viajes, la orquesta sonaría buenísima. Todos los chicos son buenos para algo y la mirada del entorno cuando sos chico es muy importante, la orquesta tiene ese beneficio. Y eso es lo que necesita un chico para estimularse.

T: ¿Cuál es el mayor obstáculo en la enseñanza de la música?
AM: El chico de barrio más marginal tiene más motivaciones pero también carencias y dificultades. Los chicos con una familia más acomodada tienen otras problemáticas de contención, ellos están muy solos en la casa y muy metidos en la tecnología, y eso estimula capacidades pero bloquea otras destrezas. Nos cuesta comprender que para tocar un instrumento necesitas invertir tiempo, no es algo inmediato como la tecnología y esa es la dificultad. Esa inmediatez ya trascendió los estratos sociales y en algunos lugares cobra una importancia mayor porque como no tienen nada, se obsesionan. Creo que la música y el deporte contrarrestan ciertas características que se dan como consecuencia de la tecnología

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