Tu compromiso determina tu éxito (por Bernardo Stamateas)

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bernardo-stamateasCada domingo, en este sitio, vamos a compartir reflexiones de este reconocida y apreciada persona de nuestro tiempo.

Desde Amanecer Deseado Noticias, agradecemos a su producción por permitirnos publicar semanalmente una selección de pensamientos de Bernardo, quien es Licenciado en Psicología, Sexólogo Clínico, Escritor Best Seller y Conferencista Internacional.

Veamos cómo funciona el compromiso: Si formás una pareja y te entregás el cincuenta por ciento, tus resultados en ese matrimonio serán del cincuenta por ciento. Si no te entregás totalmente al proyecto, este no funcionará.

Tu compromiso determina tu éxito

Tu nivel de compromiso va a determinar tu nivel de resultados. Veamos cómo funciona el compromiso: Si formás una pareja y te entregás el cincuenta por ciento, tus resultados en ese matrimonio serán del cincuenta por ciento. Si no te entregás totalmente al proyecto, este no funcionará, y no tendrás resultados al ciento por ciento. En cualquier proyecto donde te entregues parcialmente, tendrás resultados parciales; en cambio, si te entregás totalmente, tus resultados serán grandes, porque tu nivel de compromiso marca tu nivel de éxito.
“No se pueden tener grandes resultados con compromisos a medias”.

El compromiso tiene dos áreas: (a) el “querer” y (b) el “deber.

El “querer” tiene que ver con el afecto. Cuando nos gusta algo, nos comprometemos con eso. Porque lo queremos, lo deseamos, lo anhelamos, ponemos entusiasmo y pasión. Cuando nos enamoramos de alguien nos comprometemos con esa persona, porque se pone en juego el querer; cuando nos quedamos hasta tarde para ver un partido de fútbol, por ejemplo, lo hacemos porque nos interesa y no nos importa que al otro día haya que levantarse temprano. Ese es el “querer”.

Pero hay otra parte del compromiso que es el “deber”. Aquí ya no hay afecto, y se basa en la voluntad, en la necesidad de hacer algo. A veces no tenemos ganas de hacer algo, pero igual lo hacemos.

Por ejemplo, debés ir a trabajar, porque si no, te echan. Otro ejemplo es cuando madrugás para llevar los chicos al colegio. A nadie le gusta levantarse a las seis de la mañana a luchar con los hijos, pero es necesario hacerlo.

Cuando nos entrenamos en la voluntad somos capaces de mirar a largo alcance y visualizar el proyecto. “Tengo que hacer dieta”, no es que “quiero” ni que me sale afectivamente, es que “debo”, y por lo tanto, pongo en acción la voluntad porque me visualizo el día de mañana y veo que voy a estar mejor.

En el “tengo que”, el “debo” o el “es necesario” no hay afecto; tenemos que actuar sistemáticamente, y cuanto más lo ejercemos, mejor nos sale.

La voluntad es como un músculo; cuando nos entrenamos en el músculo del deber, del “es necesario”, este adquiere destreza. Toda nuestra cultura nos enseña: “sentilo”, “vivilo”, “disfrutalo”, “destapá felicidad”, pero no nos enseña que “es necesario hacerlo”, que “debemos hacerlo”. Esta es la razón por la que no logramos tener un gran compromiso. En la vida solemos empezar por el “querer”, pero también necesitamos el “deber”. Cuando hacemos lo que queremos y lo que es necesario hacer, ¡el éxito está asegurado!

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a bernardoresponde@gmail.com

Acerca de Bernardo Stamateas 

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