Eva Giberti, Konex de Platino a una luchadora por estudios de género

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ar-eva-giberti_premiokonexOrgullosa de haber introducido el tema trata de personas como contenido de ley, la psicóloga y trabajadora social recibe este lunes el Konex de Platino por Estudios de Género, “el brazo intelectual del feminismo” que impulsa pensamiento y acción con la lucha en la calle y “creando teoría”.

Por Celia Carbajal

En un diálogo que transcurrió en el hogar marcado con huellas de caminos, donde sigue atendiendo consultorio, Télam preguntó a la coordinadora del Programa las Víctimas contra las Violencias -cuya línea telefónica 137 convoca un móvil de atención-, cómo encuentra actualmente los estudios de Género en Argentina.

“Lo encuentro bien, sí: por empezar, está la expresión Estudios de Género en superficie y, al estar en superficie, la gente se da cuenta de que hay que estudiar algo más, que no es solamente las luchas de la mujer, que era desde donde arranca el feminismo realmente, sino que este es el brazo intelectual del feminismo”.

La mujer que en la década del ’60 interpeló a las familias desde masivos medios de comunicación con “Escuela para padres” considera que “no sólo hay que trabajar desde la lucha en la calle, la familia y los medios en los que uno se desarrolla, sino que hay que ir creando teoría”.

“Hay que ir abriendo espacios de abstracción para poder pensar en los temas a nivel de distintos estados y a nivel de humanidad, para encontrar aliadas sobre todo en América Latina”, consideró.

El libro de tres volúmenes ‘Escuela para padres’ es una recopilación de artículos publicados desde 1958 en el diario La Razón, acerca de una nueva moral, del trabajo de la mujer, de las nuevas formas de pensamiento de la sexualidad y otras disrupciones.

Hay que ir abriendo espacios de abstracción para poder pensar en los temas a nivel de distintos estados y a nivel de humanidad, para encontrar aliadas sobre todo en América Latina”


“Estoy absolutamente convencida de la colaboración mía en estos temas en la década del ’60 escribiendo sobre todo en revistas de divulgación”, balancea Eva.

En ese libro, que mantuvo 30 reediciones oficiales, “hay muchos capítulos dedicados a padres pero ya metiendo estudios de género, así que eso sí es una responsabilidad mía si veo la fecha de edición: 1961”.

“La lucha mía básica fue a través de los medios de comunicación haciendo radio, televisión y revistas de divulgación, así que como trayectoria de vida eso tengo que marcarlo, porque no había quien escribiera en ese nivel de lucha”.

Dice Eva que lo interesante del caso es que la contrataban para escribir: “Las editoriales no le sacaban el cuerpo, quiere decir que aunque era como una rareza, no estaba mal visto. Ahora, si lo comparamos con lo actual, como decía la publicidad ‘hemos recorrido un largo camino’, hemos avanzado muchísimo y siempre es poco”.

Como lo que se ha avanzado no es suficiente, “después de las marchas ‘Ni una menos’ -que ha sido un nombre realmente fructífero porque permite entender de qué se trata-, lo que resta por hacer es impulsar las políticas públicas alrededor de todo lo que sea tema ‘género mujer’, porque las víctimas están siendo preferentemente niñas adolescentes y mujeres”, clama.

“Lo que importa es el énfasis en las políticas públicas y, dentro de esas políticas, los presupuestos para la creación y mantenimiento de programas para, al mismo tiempo, tratar de encontrar alguna manera de morigerar la situación de la víctima con un plan de ayuda o subsistencia para que no tenga que continuar por obligación viviendo con el maltratador”, alerta.

Lo que las marchas han hecho en todo el país es visibilizar, poner en la cabeza de la ciudadanía que la actuación violenta contra las mujeres es una costumbre instalada en América Latina, particularmente en la Argentina, donde lo estamos viendo cada vez con más frecuencia con los femicidios que se suceden uno atrás de otros”

Además, “las marchas también llaman la atención de los varones que estaban distraídos acerca del tema y, si no distraídos, pensaban que eran noticias de policiales”.

Los varones “empiezan a darse cuenta de que son noticias que tienen que ver con la vida en sociedad, en comunidad, en familia; a reconocer que aquélla situación a la que no le daban importancia desde chicos viendo violencias entre los padres como habitual, son el clima tóxico y enfermante para chicos y adultos dentro del cual se están desarrollando relaciones en forma no natural”.

“De todas maneras, los violentos no son enfermos, de ninguna manera, (sino que) lo que generan es un clima de enfermedad, salvo alguna excepción psiquiátrica: es machismo y patriarcado”, califica la psicóloga.

Ese largo camino recorrido y la lucha colectiva tuvieron un lauro cuando las distinciones Konex para Estudios de Género debutó en esta edición dedicada a las Humanidades con un quinteto formado por Giberti, la socióloga Dora Barrancos, la filósofa Diana Maffía, la antropóloga María Luisa Femenías y la psicóloga Clara Coria.

“Yo me sentí muy bien al lado de antiguas conocidas con las que venimos trabajando durante años hermanadas, históricas dentro feminismo. Tengo casi absoluta certeza de que las mujeres del gran jurado deben haber tenido que enfatizar la necesidad de que Estudios de Género ocupara el lugar de disciplina como corresponde”, reivindicó Giberti, distinguida con el Konex de Platino a los 87 años.

Fuente: Télam

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