El rechazo (por Bernardo Stamateas – @BerStamateas )

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bernardo-stamateasCada domingo, en este sitio, vamos a compartir reflexiones de esta reconocida y apreciada persona de nuestro tiempo.

Desde Amanecer Deseado Noticias, agradecemos a su producción por permitirnos publicar semanalmente una selección de pensamientos de Bernardo, quien es Licenciado en Psicología, Sexólogo Clínico, Escritor Best Seller y Conferencista Internacional.

¿Alguna vez fuiste rechazado? Es posible que en algún momento de tu vida te hayas sentido rechazado, quizás fue por un jefe o un colega en el trabajo, por un compañero o un profesor en el colegio, o incluso en tu propia casa por alguno de tus seres queridos. En cualquier caso, lo cierto es que el rechazo produce un efecto desbastador en quien lo recibe.

Existen dos tipos de rechazos:

1. El rechazo abierto. En este caso, el rechazo se expresa de forma clara y directa. Por ejemplo, cuando uno de los progenitores le dice a su hijo/a: “yo quería un varón”, “me arruinaste la vida”, “no te quiero”, “no servís para nada”, “vas a ser una infeliz toda tu vida”.

2. El rechazo indirecto, inconsciente o sutil. Este tipo de rechazo ocurre cuando se sobreprotege a una persona, porque el mensaje indirecto es: “no podés”, “sos un inútil”, “como no sabés hacer nada solo, yo lo hago por vos”.

Es importante que podamos diferenciar el rechazo del abandono. Abandono es “No puedo tenerte”, mientras que rechazo es: “No quiero tenerte”. Cuando una persona es abandonada es porque para el otro es imposible tenerla o estar con ella en ese momento; en el caso del rechazo, el otro puede estar con la persona, pero no quiere. Así, el rechazo es siempre más doloroso que el abandono.

Una persona que ha sido rechazada y no lo ha podido superar, generalmente va a tener ciertas actitudes frente a los demás. Veamos alguna de ellas:

Sienten bronca hacia los que son reconocidos: Les da bronca el reconocimiento, el aplauso o la validación hacia otro.

Rechazan: Para no volver a ser rechazados ellos se anticipan haciéndolo primero.

Búsqueda de aprobación: Otra reacción de muchas personas que fueron rechazadas es la búsqueda de poder, del aplauso. Para estas personas este es un especie de elemento emocional con la que intentan llenar el vacío interno que tienen.

Codependencia: Muchas de las personas sumisas, especialmente las mujeres que han sido rechazadas por el papá, se vuelven mamás de su pareja y lo sobreprotegen, lo cuidan, para no volver a pasar por esa situación.

La persona que ha sido rechazada muchas veces queda detenida en la etapa emocional en que se produjo el rechazo, por lo cual, aunque el tiempo real pase, el tiempo emocional queda detenido. La herida de la persona queda abierta, y por ese motivo, levanta un muro, una pared para no volver a ser lastimada.

Tenemos que saber que hay personas que no nos va a querer hagamos lo que hagamos. El rechazo es una cuestión de estadística, siempre vamos a encontrar quienes nos quieran y también quienes nos rechacen; sin embargo, aunque esto suceda y no sea agradable, tenemos que seguir adelante. Aprendamos a enfocarnos en quienes nos quieren y nos aceptan, porque ese es el motor que nos va a impulsar a continuar caminando hacia nuestras metas.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a bernardoresponde@gmail.com

Acerca de Bernardo Stamateas http://www.stamateas.com/bio.html

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