Miguel Angel Juanola: Puerto Deseado despidió a un héroe de Malvinas

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Quedará en la historia la sorprendente despedida al único soldado nacido en Puerto Deseado que combatió en la Guerra de las Islas Malvinas de 1982. El 3 de abril, falleció a los 55 años Miguel Angel Juanola. Había nacido el 17 de octubre 1962.

A través de este artículo, intentamos describir diversos episodios vividos durante los días 4 y 5 de abril de 2018 en la ciudad del norte santacruceño.

Por Juan Manuel Saborido, especial para ADN

 

Aun nos lamentábamos su ausencia por cuestiones de salud ese cálido 2 de abril de 2018 en Puerto Deseado. Lejos quedó el gélido clima en el continente y en las Islas Malvinas de aquel 1982.

Acto central en Puerto Deseado, conmemorando el Día del Veterano de Guerra y los caídos en las Islas Malvinas”.

En medio de las quimioterapias que le practicaban en Clínica Del Valle de Comodoro Rivadavia, Miguel le pidió a su esposa que desfilara en su nombre y junto a sus hijos en aquel acto deseadense. Y así se haría.

De pronto, la dura noticia. Una hermana de Marina Raymundo fallece trágicamente en un accidente de ruta, en cercanías a la Laguna de Chasicó  (NR: 80 kms al Sur de Bahía Blanca). Marina emprende el viaje junto a parte de sus hijos, para despedir junto a sus otros familiares de La Pampa, a su hermana Evelyn Milagros Raymundo, de 25 años.

No alcanza a llegar. Y la noticia tampoco se hace esperar. Le comunican que Miguel había fallecido. Sin recuperarse, vuelve hacia Comodoro Rivadavia, para encontrarse con la dura realidad. Fueron varios los amigos que se acercaron para contenerla y acompañarla en la tarea de trasladar el cuerpo de su esposo a Puerto Deseado. Vienen en viaje también sus padres, Roberto “Pampa” Raymundo, su esposa Griselda Chiovini y familia.

El intendente Gustavo González dispone el decreto que determinó “Duelo” para el día 4 con banderas a media asta en establecimiento oficiales y educativos provinciales y privados y “Asueto Administrativo Municipal” para el 5 de abril.

Ese mismo día, en el que asumen la totalidad de los integrantes del gabinete de secretarios municipales, González se entrevista con el Tte Cnl Martínez y diagraman las acciones para el desarrollo del funeral.

 

Crónica de una ceremonia memorable

Lo que sigue, es la brillante tarea de organización que han desarrollado la Municipalidad de Puerto Deseado y la Jefatura del Regimiento de Caballería de Tanques 9 para que fluyera con el máximo respeto y naturalidad y para que nada complique aún más el trágico cuadro familiar.

Quien suscribe, en ese momento, lucha internamente debatiéndose entre asistir o no.  Le toca también despedir a quien considera humildemente un amigo, con el que mantuvo varias charlas referidas a su vida personal y parte de su historia de guerra. Aún así, llega con intenciones de vivir y no retratar ese difícil momento. Al ingresar por la guardia central, ya se observaba una gran cantidad de vehículos apostados a la vera de la Ruta Nacional 281, que esperaban la salida del cortejo.

La experiencia vivida, que no registra antecedentes en la ciudad, conmociona hasta a los más escépticos. Se monta un operativo para brindar las exequias de honor, estipuladas para el fallecimiento de un Veterano de Guerra. Claro que se dependía de la autorización de las máximas autoridades nacionales: castrenses y políticas que inmediatamente actuaron en consecuencia.

En el casino de suboficiales “Cabo Colque” se dispuso una guardia de honor, flanqueando el pasillo de ingreso interno y externo. El féretro estaba en el salón principal aguardando la llegada de la familia para iniciar el cortejo.  Mientras, los trabajadores de varios medios de comunicación registraban cada acontecimiento, considerado un valioso documento gráfico para la posteridad.

De pronto, una orden firme del oficial a cargo rompe el tímido parloteo de los íntimos allegados a la familia. Los integrantes de esa guardia elevan sus sables: sale de la sala el Intendente Municipal, los familiares y seis soldados cargan al hombro el féretro, que está cubierto por una bandera de guerra argentina, una cintas y un rosario. Espera afuera un vehículo Unimog en cuya caja se dispuso una cureña, cubierta con un lienzo para transportar el ataúd.

A la vera de la plaza de armas, aguardan en fila distintos vehículos: Dos tanques SK-105 irán adelante del cortejo. En medio, el Unimog. Detrás, otros vehículos transportando a la familia, autoridades municipales, transportes oficiales de la Prefectura Puerto Deseado y un camión autobomba de la Unidad 22 de bomberos local. Luego, los vehículos de otros familiares y amigos.

Comienzan la marcha lentamente, por el interior del cuartel militar y otra guardia de aproximadamente cien metros, conmueve a todos: oficiales, suboficiales, soldados y tanques apostados con su tripulación a bordo, efectúan una especie de puente de sables al paso de la caravana.

Transportamos al cura párroco, el indio Patrik Warjri, quien en su mejor castellano señala -“Mire el sol!” “Qué singular maravilla” por la gran intromisión del sol ante las pesadas nubes gris-plomo, que mezclaban fuertes vientos gélidos y breves lloviznas.

La salida estuvo prevista por el sector de guardia del barrio de oficiales. Mientras con angustia y congoja varias decenas de vehículos de vecinos aguarda la salida de la extensa columna principal. La totalidad del personal de tránsito permitió que todo fluyera con absoluta normalidad. Después de la caravana interna, se sumó la inmensa columna vehicular apostada en la ruta.

Somos muchos los afortunados que conocemos la magestuosidad que representa ingresar a Puerto Deseado para encontrarse con la ría y los acantilados rocosos. En este caso, la fila interminable de vehículos, más una inmensa cantidad de vehículos apostados a ambos lados del asfalto hizo desviar la atención hacia la naturaleza. Los gestos, los ojos vidriosos y cientos de celulares intentando captar esa manifestación cívica, harán de ello un tesoro personal y de las redes sociales, para testimoniar tamaña demostración de silencio, cariño y dolor.

En el monumento al Capitán Oneto, reporteros gráficos y vecinos ganan en altura para capturar el lento pasaje. Ya en la zona de la Prefectura local, y de ambos lados, el personal del edificio central de un lado, y del otro la autobomba y personal de bomberos prefecturianos saludan con respeto el paso de la columna vehicular. Acceden luego por la calle de acceso principal -Pueyrredón-, San Martín siendo testigos atónitos una gran cantidad de vecinos. Luego se dirigen hacia la costa, pasando por la plazoleta “2 de Abril”, teniendo como epicentro al Complejo Deportivo “Miguel Angel Juanola” en donde todo está preparado por parte de la empresa funeraria, que dispuso una “capilla ardiente” en el gimnasio. Previendo la cantidad de personas que asistirán para despedir a “Pajarito” se cubrió con suelo de goma el piso deportivo.

Es imposible estacionar en las cercanías. Todo está ocupado. Y más para un sur-patagónico que acostumbra estacionar lo más cercano a las puertas del lugar al que se dirige. Nada impide que rompa con esa máxima para caminar luego hacia el complejo.

Debemos decir que en el momento inicial, la cantidad de gente fue impactante. Luego todo se descomprimió, aunque nunca cesó la llegada de vecinos y miembros de las distintas fuerzas armadas y de seguridad, incluso hasta altas horas de la noche del miércoles 4.

Con tres días sin dormir y miles de kilómetros realizados, Marina Raymundo no abandonó en ningún momento el complejo deportivo. La pérdida de su esposo y su hermana casi en simultáneo la mantenían en un enérgico estado como pocas veces se ha observado. Sus hijos la acompañaban en forma intermitente. Recibieron innumerables gestos de cariño y congoja por la pérdida familiar. También hizo respetar “a rajatabla” el denominado “derecho de admisión”, cumpliendo los deseos en vida de su esposo Miguel Angel Juanola: Determinadas personas no pudieron ingresar al recinto.

Un bufet con bebidas calientes y agua se dispuso para atender a miles de personas que transitaron el lugar de congoja.

Sentada y acompañada por amigos, Marina dice: “…El clima está como era el `gordo´ bien empacado! (el intenso temporal de viento y ráfagas estuvieron presentes durante, todo el día, la madrugada y más allá).

Con las luces del nuevo día del mes de las Malvinas, la ciudad despierta aún aterida por el abrupto desenlace de recordado héroe de guerra deseadense. Comienzan a poblar el complejo municipal integrantes de las fuerzas locales, autoridades y vecinos.

Para la jornada del jueves 5, se procedió a enfocar la atención en las palabras de despedida escritas por el docente Diego Aguirres, cercano a la familia y a la historia del soldado fallecido. Tamaña responsabilidad, al filo del llanto es sucedido por un paralizante toque musical con el clásico “minuto de silencio” interpretado por tres músicos de la banda militar con asiento en Comodoro Rivadavia, venidos especialmente para tan solemne acontecimiento.

Luego, bajo una intensa llovizna y viento, en la iglesia “Nuestra Señora de la Guardia” se recibió el féretro con los restos mortales de Miguel Angel Juanola. Otra vez, la sociedad se congregó masivamente para escuchar las bendiciones cristianas. Cada momento, fue celosamente filmado y fotografiado. Y nuevamente, un episodio de la naturaleza para destacar: Al salir del templo, paró de llover y se volvió a entrometer el sol… Prosiguió el desplazamiento del féretro para encabezar nuevamente el dispositivo que lo trasladó a la necrópolis local, lugar en el que permanece en la “capilla ardiente” para su posterior sepultura en tierra. Otro de los pedidos en vida indica su familia que siempre decía: “Yo defendí a mi tierra. El día que muera, quiero descansar en tierra”.

Una interminable caravana comenzó a circular a través de la calle Andrés Armendáriz Leache, enfilando hasta el cementerio. La tormenta de viento y llovizna matizó el sentido cortejo ciudadano a su héroe local.

Destacamos a todo el personal municipal, de las fuerzas de seguridad, armadas y demás colaboradores que hicieron de esta despedida compleja pero sentida, un hecho que merece quedar perpetuado como altamente positivo.

Nadie está preparado para estas situaciones. Es más, nadie las quiere. Oportuno es citar al intendente municipal Gustavo González y todo su gabinete ejecutivo, al jefe del Regimiento, Teniente Coronel José Antonio Martínez, plana mayor y todo el personal subalterno por la magnífica e inmediata capacidad de organización.

 

¿Orgullosos?

Si bien ellos no lo expresan, deben sentirse un poco más que eso. Ambas autoridades no reconocen en sus carreras -política por un lado y militar por el otro-, tamaña empresa de honor: despedir a un vecino deseadense, ex combatiente en las Islas Malvinas, como realmente se lo merece: con Honor y con Gloria. Esos atributos diezmados por el aparato desmalvinizador, el trauma post-guerra y los consabidos miserables devenidos en “jueces mediáticos”.

 

Una orden. Una invitación. La excusa perfecta

Muchos establecimientos educativos, ante la repentina noticia, improvisaron en forma muy sentida diversas alocuciones en torno a la figura de Miguel Angel Juanola.

Por otro lado, con un torpe y demagógico protocolo, en búsqueda de autorizaciones o invitaciones relámpago escritas, o el llamado de la superioridad, aún varios estamentos dirimen si dejar o no las banderas a media asta, y si se debe asistir o no con alumnos o sin ellos, con abanderados o no, discutiendo formas, seguros… Tuvieron un perfecto justificativo para el faltazo, quizás en línea con el denominado proceso de “desmalvinización”. Deberán seguir esperando una orden o una señal, dejando de lado el poco utilizado “sentido común”. Un instante en esa ceremonia -por ejemplo-, reemplazaría varios días de ausencia en el aula, acrecentando la argentinidad y el civismo tantas veces reclamados.

Fuente: Amanecer Deseado Noticias / Imágenes RCTan9

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