El CFP sigue aprobando reformulaciones y prepara el terreno para otras

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En el Acta 32 que se publicó ayer, los consejeros aprobaron una reformulación que no disminuye ni en una tonelada el esfuerzo pesquero a pesar de no estar permitido. Solimeno transfirió a su dominio las cuotas de los barcos que eran de Grinfin y se apresta a pedir.

El acta publicada ayer en el sitio web del Consejo Federal Pesquero no tiene muchas páginas pero en su reducido texto pone de manifiesto la política pesquera que lleva adelante este cuerpo colegiado. Se aprobó una reformulación que no cumplía con un requerimiento básico, la reducción del esfuerzo pesquero; y se amplió la posibilidad de captura de un barco que en 2017 capturó casi tres veces más de su cupo. Por su parte, Antonio Solimeno comienza a transitar el camino administrativo necesario para conseguir su objetivo, transformar un barco de 47,7 metros de eslora en un nuevo tangonero. También se llevó a cabo el reparto de merluza hubbsi de la Reserva de Administración, otra irregularidad sostenida por el Subsecretario de Pesca y este Consejo Federal, por la que a cuentagotas se va distribuyendo entre fresqueros y congeladores, prácticamente en partes iguales.

Transferencias de cuota de merluza como paso previo
El Consejo Federal Pesquero autorizó el cambio de titularidad de las cuotas de los barcos Polarborg II; Magritte y Rasmus Effersoe, a favor de la firma Solimeno, nueva propietaria de la flota que perteneció a Grinfin.

No extrañaría que en el corto plazo ingrese algún tipo de reformulación con intenciones de transformar el Rasmus Effersoe en un potente langostinero, a pesar de no cumplir con las limitaciones impuestas por la legislación vigente, sobre todo si tenemos en cuenta que así lo manifestó el propio Antonio Solimeno ante el subsecretario de Agroindustria de Buenos Aires, Javier Tezanos Pinto, durante su visita a Mar del Plata semanas atrás (Ver Mar del Plata aspira a llenar aguas nacionales con barcos langostineros).

Por otra parte Solimeno, seguro de que lo conseguirá, ya le colocó tangones al barco de 47,7 metros a pesar de que no existiría justificativo para permitir su ingreso a la pesquería de langostino. Claro está, que este Consejo Federal Pesquero y la Autoridad de Aplicación siempre pueden tomar la decisión de violar las leyes, tal como lo hicieron y siguen haciendo con el barco José Américo de la firma Moscuzza.

Una reformulación irregular
Los barcos Mirta R y Franco José son propiedad de la misma empresa, Pesquera Gianfranco de Rawson. El primero tiene un permiso irrestricto con cupo y una autorización de captura de 500 toneladas para todas las especies, según aseguró la Dirección de Pesca. El segundo tiene una autorización de captura de 770 toneladas de langostino y de 350 toneladas de todas las especies con excepción de langostino y cuotificadas.

La empresa solicitó que se reformularan los permisos para que el Franco José quede con una autorización de captura de 770 toneladas de langostino y adose las 500 toneladas para todas las especies no sometidas al régimen de cuotas que posee el Mirta R. A este último le quedaría una autorización de captura de 350 toneladas de todas las especies, sin langostino.

Para poder aprobar una reformulación el Consejo debe acreditar una reducción del esfuerzo pesquero. De lo contrario no puede autorizarse, pero como ya nada importa, en el Acta puede leerse que “si bien no se da en el presente petitorio una reducción en el número de unidades, ni en las autorizaciones de captura, el CFP entiende que la concentración en un solo buque de las autorizaciones de captura (que fueron limitadas por el CFP con anterioridad) que incluyen la especie langostino sirve a la finalidad de la política trazada por el cuerpo colegiado”

El caso del Franco José es un buen ejemplo de lo que termina ocurriendo cuando este “cuerpo colegiado” aprueba reformulaciones y “limita” las capturas; en el año 2017 este barco, a pesar de tener una autorización de 770 toneladas de langostino, declaró descargas por 2.033 toneladas. Este es el resultado y deja muy claro que las reformulaciones, lejos de reducir el esfuerzo pesquero, lo multiplican varias veces.

Reparto de merluza hubbsi
Promediando el mes de noviembre todavía quedan disponibles 19.647 toneladas de merluza hubbsi de la Reserva de Administración, compuesta por las cuotas que los barcos fresqueros decidieron en 2018 no capturar por propia voluntad en la mayoría de los casos, priorizando la captura de langostino. Ese es el saldo que queda luego de que el Consejo Federal Pesquero distribuyera entre nueve buques 2.590 toneladas, de las cuales 1.340 se otorgaron a barcos fresqueros y 1.250 toneladas a congeladores.

La Provincia de Buenos Aires solicitó cuota social para el barco Don Nicola; le otorgaron 160 toneladas que sumó a las 160 toneladas otorgadas por la Nación.

Santa Cruz, por su parte, solicitó 900 toneladas de la Reserva Social de merluza hubbsi para el barco API V, también congelador.

Fuente: Revista Puerto

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