Preocupación por las bajas ventas de langostino y caída del precio

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Las capturas de 2018 todavía no se han vendido completamente y los mercados europeos están estoqueados. En China la sobreoferta del vannamei de India y Ecuador están desplazando al crustáceo argentino y arrastrando su precio al más bajo valor de los últimos 15 años. Reducir el esfuerzo parece una necesidad biológica y comercial.

Existe preocupación en el sector empresario por la caída del mercado del langostino. Una multiplicidad de razones generó que el gambón argentino no solo sufra una baja en el precio sino también un violento enfriamiento en las ventas. Las mayores exportadoras argentinas tienen grandes remanentes de la temporada 2018; y mientras que en Europa los mercados están sobreabastecidos, China está comprando la sobreproducción de vannamei de India y Ecuador a precios muy bajos. Las capturas en la actual temporada son de mala calidad, ejemplares chicos y blandos que no contribuyen a mejorar la situación en los mercados. Empresarios procesadores comienzan a evaluar si les conviene seguir comprando la producción de los fresqueros.  Muchos coinciden en que retrasar la apertura en aguas nacionales podría haber favorecido la comercialización.

En el año 2018 se capturaron 250 mil toneladas de langostino. Se pescó más allá de lo razonable, extendiendo la temporada de octubre a noviembre contra toda recomendación biológica. Los 302 barcos que operaron el año pasado generaron un exceso de capturas que al combinarse con ventas menores a las esperadas en las navidades europeas, dio por resultado sobreabastecimiento del mercado y sobrestock en las pesqueras.

Hemos llegado a junio de 2019 y las más grandes exportadoras del sector tienen un importante volumen de langostino en cámara que proviene, mayoritariamente, del último mes de la temporada del año pasado. La desesperación de las comercializadoras españolas por generar ventas parecen haber profundizado el problema.

Los mercados de Italia y España, que siguen siendo los más importantes por ahora para nuestro país, no están pasando por su mejor momento económico y quedaron estoqueados del año pasado. Hoy es muy difícil la venta y a los industriales les está siendo imposible mantener el precio. De hecho, en los últimos meses ha bajado a razón de un dólar por kilo, llegando al valor más bajo de los últimos 15 años.

A la vez, el hecho de que el langostino se haya convertido en un producto que siempre tiene disponibilidad fue cambiando el comportamiento en los mercados: ya no se hacen grandes compras para garantizar el aprovisionamiento sino que las previsiones ahora son de corto plazo. Esto complica más aún la situación.

Por otra parte, estamos frente a una sobreproducción del langostino de cultivo vannamei en India y Ecuador, que ha generado un fuerte impacto en el mercado chino, arrastrando a la baja el precio del gambón argentino. Pero lo que más preocupa es que por el momento no existe voluntad de compra.

Para Miguel Glikman, de Newsan, que tiene como uno de sus mayores compradores a China, el panorama para este año por el momento se presenta muy complicado. “No recuerdo dentro de los últimos seis años un precio tan bajo para nuestro langostino de abordo. El de tierra se vendió porque fue a otro mercado y en cola o pelado, pero ahora, como también su precio fue a la baja,  la ecuación no cierra”, indicó el empresario.

Cuando el precio comienza a bajar habitualmente China frena las compras esperando que descienda aún más; y ese sería el escenario particular de este momento. Las esperanzas estás puestas en que se revierta esta situación en el próximo mes, cuando el gigante asiático comience a abastecerse para el Año Nuevo Chino que se festejará en enero próximo.

En cuanto a la caída en las ventas en el mercado japonés, que siempre ha buscado la excelencia, para Damián Santos, presidente de CAPIP,  se explica por la irrupción en los últimos tres años “de exportadores spot  (venta y pago inmediato) que compraron langostino de otra calidad e inundaron el mercado, generando una competencia de precios muy fuerte. Si bien terminaron perdiendo mucha plata y no van a volver a comprar, va a tardar en acomodarse ese mercado”.

Para Mauro Zamboni, de Argenova, que comercializa principalmente su producción en España, la excesiva oferta de vannamei no es el principal problema. Considera que los factores que más han influido son en primer lugar una mala estrategia político-comercial. “Si ante la falta de recurso o retraso que se está observando se hubiera manejado mejor, tanto desde la administración pesquera como desde los empresarios y en lugar de pensar en pescar todo el  langostino posible, se hubiera pensado en esperar una mejor situación del recurso, entonces podríamos haber mantenido el precio y quizás hasta mejorarlo”, señaló el gerente de Argenova.

A esta situación debe sumarse que las capturas de la flota fresquera en este momento son de un producto de baja calidad que mayoritariamente es destinado a hacer bloque. Solo una mínima parte puede reprocesarse en colas 1 y 2 que lograría un mejor precio. Quienes están al frente de plantas de procesamiento en tierra comienza a evaluar si les resulta conveniente seguir comprando esa materia prima a la que será muy difícil conseguirle comprador.

El escenario actual se presenta muy complicado por el momento; hasta tanto China no comience a comprar y Europa se quede sin reservas, las ventas se mantendrán en un nivel muy bajo. Aseguran los empresarios que se está al borde de no cubrir los costos de producción y otra vez las decisiones tomadas en tiempos de abundancia comienzan a impactar.

Hoy los convenios laborales, los derechos de exportación, los nuevos impuestos que se han generado y el aumento de las cargas sociales comienzan a generar problemas para las empresas: “Nos encontramos en una situación que en algún momento iba a pasar y ahora no tenemos flexibilidad para afrontar una crisis”, indicó Damián Santos.

Tanto aquellos que se dedican a la producción de langostino fresco como congelado, están mayoritariamente de acuerdo en señalar que retrasar el inicio de la temporada en aguas nacionales hasta tanto el recurso estuviese más accesible, mejor distribuido y con una mayoría de tallas comerciales hubiera sido lo más apropiado. Otros, en cambio, ante los hechos consumados consideran que será necesario adoptar medidas de excepción para atravesar este período.

La reducción del esfuerzo pesquero que hasta ahora solo se presentaba como una necesidad biológica para preservar el recurso, ahora toma relevancia también desde el punto de vista comercial. Las herramientas para llevarlo a cabo las tienen la autoridad de aplicación y el Consejo Federal Pesquero. Todo parece indicar que cuidar el recurso es el mejor negocio posible para la Argentina.

Fuente: Revista Puerto

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